Nos robaron lo más lindo. Eso que en tiempos de crisis te saca de la mierda y te dibuja una sonrisa o un llanto, el motivo de los abrazos con tu peor enemigo, de los gritos más largos, de las afonías más duras, de las lágrimas más profundas. Nos quitaron la ilusión más grande, el promotor de los asados más ricos y con previas más largas, de las picadas solitarias, la reunión con amigos más extensas, el lazo sanguíneo más puro y genuino.

Ganaron los millonarios y los xeneizes fueron derrotados pero los principales perdedores fueron los argentinos, aquellos que disfrutan de la pelota que rueda en el verde césped, los que se quedan sin uñas por su equipo, los que lo siguen a todos lados sin barreras. Incluso, si hay que cruzar el charco por unos pocos incompetentes.

La pelota giró por el Bernabéu y muchos se olvidaron de todo. Sin embargo, no podemos pasar por alto todo lo que sucedió en las últimas dos semanas porque la pelota se manchó, se pisoteó y se la dejó de lado. No ganó ninguno, solo ganaron unos pocos poderosos que por el dinero le robaron al pueblo argentino una de las mayores alegrías del año.

120 minutos de Copa Libertadores de América en Europa, y sobre todo, en el país que conquistó gran parte del continente. Si, el estadio del Real Madrid albergó la final que hace alusión a la libertad pero que demuestra estar más atada que nunca a la corrupción de la CONMEBOL, quién tomó la decisión de impedirle a Argentina la organización de este evento único e inigualable para cualquier competencia europea.

Hoy, desde estas líneas, el resultado deportivo queda afuera, el juego más atractivo de todos fue vendido como un show a un territorio que tiene muy poca importancia sobre el desarrollo de la competencia y, miles de socios de River fueron despojados de la posibilidad de vivirlo en carne propia. ¿Por qué? Porque Florentino Pérez podía poner más plata que cualquiera, porque daba la sensación de que los euros estaban por encima de cualquier otra cosa, porque “el show debe continuar” y si genera mayor cantidad de ingresos mejor.

La tarde argentina lloró en representación de todos los amantes de este deporte, producto de la muestra de que la corrupción está a flor de piel y que en este caso perjudicó a todos. Nos robaron la ilusión, a cambio de nada, nos quitaron la posibilidad de que el país esté en vilo por una final nunca antes vista, a cambio de un partido que era lo más cercano a un amistoso internacional.

Queremos volver a esas tardes de fútbol donde íbamos de la mano de nuestros padres, donde ir a la cancha era un ritual familiar, donde los violentos no amenazaban con nuestra integridad, donde los visitantes podían seguir a su equipo a todas partes. Queremos que el fútbol vuelva a ser de muchos y, no de unos pocos que tienen mucho.


Santiago Falcone para Clubes Porteños

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Santiago Falcone

Estudiante de Periodismo y Comunicación Social. Redactor. Cubro a Nueva Chicago

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Publicado por Santiago Falcone

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