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En manos de los violentos

Los hechos de violencia acontecidos en el Monumental el sábado pasado han demostrado tener una estrecha relación con el allanamiento, en la que se secuestraron 300 entradas y 7 millones de pesos, a Héctor “Caverna” Godoy, quién tuvo una “gran” idea (la suspensión del partido) para mostrar su enojo por no poder ingresar al estadio junto a sus allegados en la final.

Un audio de un “hincha” de River que anticipaba todos estos hechos fue el puntapié inicial para la sospecha ¿Por qué? Porque comentaba a la perfección el modus operandi de todos los hechos de violencia contra el micro de Boca en su entrada al estadio. “Él (Héctor Godoy) les dijo que si no entraba la barra se suspendía el partido” aseguró el autor del audio, y según este ellos sabían que “lastimando a los jugadores” iban a generarlo.

Al parecer, un grupo de 10 barrabravas que estaban dentro de ese tumulto de gente, ubicado en Quinteros y Libertador a la espera de la llegada del micro del Xeneize, para lanzarle objetos contundentes a los vidrios. Sin embargo, fueron apoyados por gente neutral que su sumó a la moción por el furor que generaba este partido y una gran contribución de los medios al plantearlo como un “partida de vida o muerte”.

Aunque es clara la unión entre aquel proceso judicial en el domicilio del jefe de “los Borrachos del Tablón” y aquellos violentos que apedrearon al micro de su rival, hay un claro vacío ya que si el procedimiento policial hubiese sido (aunque sea) similar al de los previos Superclásicos en Belgrano, los violentos no triunfaban.

Así es, la Policía Federal solía separar a los hinchas locales aunque sea 100 metros de esa avenida por la que transitan los micros visitantes y sobre la vereda se solían colocar los clásicos tablones de madera para impedir la visión. A diferencia de los casos anteriores, en la “Superfinal” solo una línea de 30 efectivos policiales con escudos separaba a cientos de hinchas del millonario del asfalto por donde pasaría el plantel de Boca, los cuáles era físicamente imposible que impidiesen el vuelo de los objetos lanzados.


Ahora, el punto en cuestión es tratar de investigar si hay un punto de relación entre la barra de River y las fallas en el control policial, justificado en el cambio del operativo respecto de otros superclásicos. Sin embargo, Gustavo Grabia,, aseguró en Debo Decir, programa emitido por canal América, que “sería extremista” pensar en una influencia de Caverna sobre el operativo de seguridad, ya que tendría que haber arreglado con Prefectura y Policía Federal.

Pese a esto, no se puede pensar en una casualidad entre los dos hechos. Quizás la barra no tuvo relación con la policía, pero si podía conocer cómo iban a manejarse y cuál era el recorrido del micro bostero, tal como aseguró aquel audio que circuló por todas las redes sociales luego de que se diese a conocer la suspensión del partido.

Actualmente, la justicia porteña investiga la relación entre aquel allanamiento y secuestro de tickets que realizaron el viernes 23 de Noviembre y los hechos de violencia acontecidos 24 horas después, ya que el gobierno recae sobre estos.

Rodolfo D’onofrio, presidente de River Plate, separó al secuestro de dinero y tickets del ataque al micro y recayó exclusivamente sobre el operativo llevado a cabo por la seguridad nacional y federal. Por el mismo programa de canal América, emitido los Domingos por la noche, planteó: “no me cabe ninguna duda, y lo ha reconocido el Jefe de Gobierno de la CABA y el agente de seguridad, que hubo una equivocación por parte de la seguridad”.

De la vereda de enfrente, Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no dudó en asegurar que “el problema acá se llaman las barras bravas, que están enquistadas en el fútbol hace más de 50 años y son las que generan estos incidentes” y agregó: “porque nadie tendrá la ingenuidad de creer que esto no está íntimamente relacionado al episodio del día anterior (el allanamiento)”.

En conclusión, la violencia volvió a ganar sobre el fútbol argentino y le quitó la posibilidad de vivir en carne propia la final más importante de la historia por jugarse (si se juega) en otro país. Las barras bravas demostraron tener un control sobre los eventos deportivos más grande de lo que uno se imaginaba por la estrecha relación con aquel allanamiento y las fuerzas de seguridad mostraron no estar a la altura de las circunstancias, no solo en lo deportivo, sino que en la vida cotidiana.

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Santiago Falcone

Estudiante de Periodismo y Comunicación Social. Redactor. Cubro a Nueva Chicago

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