Todos los equipos del fútbol argentino tienen su propio clásico, pero hay uno de ellos que es llamado el “clásico de barrio”, o incluso el “clásico más porteño”,y es el duelo entre San Lorenzo y Huracán. Nosotros te contamos acá por qué.

Los que somos fanáticos del fútbol seguimos cada partido del club al cual pertenecemos, del que somos hinchas mejor dicho. Pero cada vez que hay que enfrentar a nuestro máximo rival, esa disputa tiene un condimento extra, una emoción que los demás no tienen. San Lorenzo y Huracán no son la excepción. Aproximadamente un siglo atrás, estos dos equipos montaron sus estadios a escasas cuadras de diferencia, y así fue como nació uno de los choques más antiguos y más emocionantes de todos. Un clásico barrial con todas las letras.

El primero de abril de 1908, se dio el nacimiento del Ciclón en el barrio de Almagro, de allí viene su nombre. Este establecimiento estuvo por un tiempo sin estadio propio, y en consecuencia debió suspender sus actividades por algunos años. Sin embargo, finalmente pudo emplazar su cancha y mantenerla en funcionamiento hasta 1979, con la particularidad de que en 1968, la municipalidad decidió crear el barrio de Boedo en ese sector donde estaba ubicaba.

 

Pocos meses después, el primero de noviembre de ese mismo año, se fundó el Globo. En principio, tuvo sus primeros terrenos en el barrio de Nueva Pompeya. Luego, en 1924, ocupó en calidad de inquilino la esquina de Alcorta y Luna hasta que en 1939 la comisión directiva  resolvió adquirir el predio donde permanecía la institución. Llegado 1945, el estadio Tomás Adolfo Ducó relucía sobre las casas de Parque Patricios.

 

El primer enfrentamiento se dio en un contorno amistoso, justamente en el séptimo aniversario azulgrana. Ese primero de abril de 1915, el conjunto quemero jugó como local y terminó siendo el vencedor por 3-1, con tantos de Acevedo, Salvarredi y Laguna, mientras que Gianella marcó para la visita. Más tarde en ese mismo año, se dio el primer encuentro oficial en el marco de Primera División. En el estadio de Ferrocarril Oeste, el resultado fue el mismo pero al revés. En esa ocasión, el Santo hizo de casero, y triunfó por 3-1, gracias al doblete de Perazzo y y el gol de Xarau. Laguna fue quien logró abrir el marcador, poniendo en ventaja al Globo, pero luego de las expulsiones de dos de sus jugadores, los de blanco y rojo no pudieron mantener la superioridad y sufrieron las consecuencias.

A partir de su nacimiento, tanto San Lorenzo como Huracán tenían marcado en su destino cruzarse como máximos rivales. Un hecho que terminó sellándose aquel día que se vieron las caras por primera vez y sintieron que debían ser superior a su vecino. Una vez más, volverán a medirse este domingo en el estadio Pedro Bidegain, buscando seguir marcando la historia.


Por Melany Rios para Clubes Porteños

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